lunes, 16 de febrero de 2009

De los planes y las preocupaciones. Del éxito y el fracaso...

Pensar en un futuro mejor y calcular todas las posibilidades para lograrlo. No dormir pensando en los detalles. Obsesionarse con los pros, desanimarse con los contras y soñar despierto. Mirar cómo los demás charlan contigo mientras tú sólo charlas también contigo mismo, sin hacer caso a sus palabras. Sonreír con la más mínima señal de esperanza en el éxito, pero fruncir el ceño ante una muestra de cualquier ínfimo error. Robarle un beso a la alegría mientras te cuidas de no recibir una cachetada del infortunio.

Crees que siempre sabrás qué decir, qué hacer y qué pensar.

Pero no, y lo notas pero tratas de ignorarlo. No quieres ser un perdedor.

Entonces comienzas de nuevo, y vuelves a soñar, a pensar que lo puedes todo y que lograrás llegar a la meta. Nada se consigue sin esfuerzo y tu quieres creer que con eso bastará, que será suficiente no dormir haciendo planes sin saber si podrás llevarlos a cabo al día siguiente.

Pero no dejas de imaginar, porque si dejas de soñar con tus planes ya no tendrás nada.

No sé si hoy dormiré, pero mañana seguro no me detendré y tal vez, con un poco de suerte y esperando que el esfuerzo haya sido suficiente, quizá logre lo que buscaba... quizá.

No hay comentarios:

Publicar un comentario