No tenía otra cosa qué hacer, así que me fuí a ver The Wrestler al cine para pasar mi tarde y ya les puedo contar que ahora es de mis favoritas. Es una gran película que muestra cómo un héroe de las masas es vencido por el tiempo, por la crudeza de la decadencia y el látigo del olvido: un ídolo de la lucha libre ochentera que se aferra patéticamente a sus viejas glorias. Sin embargo, prefiere la tragedia del necio que la rutina del conformista. Y es que si lo pensamos, por lo menos en la primera hay emociones y retos para la mente arriesgada, mientras que en lo segundo ya sólo queda esperar la muerte.
Mickey Rourke interpreta un papel que se volverá entrañable quizá porque lo representa perfectamente, y será que sus lágrimas, gestos y ademanes en el filme son por eso más creíbles. Las similitudes lo evidencian, pues el actor Rourke tuvo sus mejores años en los 80's luego de lo cual fue olvidado hundiéndose en la decadencia al igual que Randy The Wrestler, su personaje. Por eso al final de la cinta, cuando el personaje de Randy dirige un emotivo discurso a su público, uno se conmueve al sentir que las palabras vienen honestamente desde las entrañas de Rourke.El filme lo dirige Darren Aronofsky y es una cinta que podríamos catalogar de drama masculino, con algunos toques de acción y un sentido del humor más intuitivo que evidente. Por cierto que mención aparte merece la actuación de la cuarentona Marisa Tomei, quien interpreta a una redentora prostituta también vencida por los años pero con una belleza de mujer madura conservada en un cuerpo bastante bien trabajado y sexy.
Guapísima, no se la pierdan en sus bailes y sus escenas desnuda.
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