viernes, 6 de marzo de 2009

Préstame tu lengua.

Me encantan las lenguas. Pero al decir esto, olvidémonos querido lector de los lenguajes extranjeros o la personas que saben expresarse excelsamente con la palabra. Yo me refiero al órgano que lo permite, a una de tantas herramientas para despertar el líbido: la lengua que está dentro de los labios.
Cada quien tiene su lengua favorita, ya será juguetona, o atrevida, o simplente alargada. Un beso comunica sutiles mensajes cruciales mediante el movimiento de la lengua y los labios, que casi le indican a uno lo que el otro amante desea conseguir o expresar. Un beso sin lengua o con poca utilización de la misma expresará un tipo inocente de emociones, mientras que un beso con amplia utilización de la lengua expresa una inconfundible confianza y un ardor sexual que sólo se saciará hasta llevarlo a las últimas consecuencias.

Ayer, durante una plática con una chica que me presta su boca cuando la noche nos cae, vino del limbo hablar de éste tema y entre tantas fruslerías que nos contamos me explicó las particularidades de la boca, ésto después de yo describir la suya y ganarme así algunos besos más. Luego mi amiga me hizo notar que mi frenillo lingual me impide estirarla mucho. Para quienes no saben lo que es, aquí una imagen descriptiva.

Luego ella, generosa como suele ser, me mostró con detalle su propia lengua y me dejó comprobar que carecía de tal membrana. Nunca me había fijado en ése detalle, y sé que es una nadería, pero ahora me explico por qué los niños se burlaban cuando yo decía: SSSeñor, SSSuSSSana, TZZZintzuntzan... Y es que aunque ahora he corregido mi seseo aún hay palabras que, de cuando en cuando, revelan mi particularidad genética.
En fin, cosa fútil que al final sólo sirvió de tema cachondo y, después de los ósculos recibidos y el buen momento disfrutado, me hizo pensar en lo curioso de las características humanas. Y es cada una de ellas, cada singularidad de nuestro cuerpo nos obliga a usar la imaginación para sacarle el mayor provecho posible y le imprime un distintivo personal a nuestra técnica amorosa o cualquier otra cosa que hagamos en la vida. ¿No lo creen?

Y por cierto, escribiendo esto recordé la técnica del baterista manco más famoso de la historia: Rick Allen de la banda Def Leppard. Aquí un solo de batería, nomás pa' que vean...

1 comentario:

  1. AAAH, hubiera sido interesante que la tormenta se debiera al estudio... ahora doy clases y aún no recibo mi título de lic. La tormenta obedeció a cosas más lacerantes.
    Me agrada el rumbo que tomó tu interpretación.
    Gracias por pasar por mi blog. Saludos!

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